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martes, 31 de mayo de 2016

Recogida de Aceitunas del País

 

 Durante los meses del otoño, entre septiembre y diciembre, tiene lugar la recogida de uno de los productos agrícolas más apreciados por los grancanarios, la aceituna del país.
Es tiempo de aceitunas.
Gran Canaria es la isla del Archipiélago Canario con mayor superficie destinada al cultivo del olivo, que forma parte de las actividades tradicionales de las poblaciones rurales en las medianías del sureste de la isla.
  Se viene cultivando desde los momentos inmediatamente posteriores a la conquista de la isla en el siglo XV, en los bordes de las huertas y en suelos con grandes pendientes. El caserío de Temisas, Agüimes, cuenta con vestigios de molinos de aceituna o almazaras del siglo XVI. A comienzos del siglo XIX está constatada la existencia de hasta ocho molinos, seis en Agüimes y dos en Tirajana.


El fruto del olivo en proceso de maduración
La variedad cultivada tradicionalmente en la isla es la denominada verdial de Huévar, que proviene del suroeste de la Península ibérica, conocida popularmente como aceituna del país.
El aprovechamiento de este fruto consiste, primeramente,  en el consumo directo de la aceituna aliñada con distintos tipos de mojo. Se trata de un producto de muy alta calidad, con un acusado amargor inicial en boca que inmediatamente queda matizado por los distintos sabores de los ingredientes del aliño. No hay un fórmula estricta para su preparación, pero “obligatoriamente” lleva ajos, pimentón, ingredientes aromáticos (orégano, tomillo, laurel, romero, clavo…) y el propio aceite de oliva. A pesar de que el fruto se consume principalmente sólo, sus características lo hacen muy apropiado para servir de ingrediente culinario en otras preparaciones. Te recomendamos probarlas trituradas y sirviendo como salsa de acompañamiento en pescados azules fritos o a la plancha (sardinas, caballas, chicharros o atún). O simplemente aliñando unas papas sancochadas o arrugadas.
Y por supuesto, en la elaboración del aceite en las almazaras.

Molino de Aceite del Valle (Santa Lucía de Tirajana)
  Uno de los ejemplos más destacados de este tipo de arquitectura industrial tradicional es el Molino de Aceite de los Araña o del Valle de Santa Lucía de Tirajana, declarado bien de interés cultural desde 2007.  Se trata de una almazara similar a los modelos más primitivos y en él se puede apreciar el molino y dos prensas de viga. El molino es un modelo de muela giratoria sobre una concavidad de piedra para moler las aceitunas. Se impulsaba con una palanca horizontal que hacía rodar la muela bajo la que se iban triturando los frutos.

 Las dos prensas de viga siguen el milenario modelo de prensa romana. La pasta molida se colocaba en serones circulares de hoja de palma o capachos, hasta ocho unidades superpuestas. La viga los presionaba lentamente, haciéndola bajar mediante el torno del husillo. De esta forma la pasta se exprimía dentro de cada serón y salía el aceite que iba a parar a las queseras: unas pocetas o infiernillos hechos de piedra, donde se dejaba reposar para luego separar las impurezas.

jueves, 21 de abril de 2016

La Cochinilla o Grana

 

Cochinilla o grana.

Pese al declive de este producto, sigue despertando lacuriosidad y el interés de artesanas como Nathalie Leturcq. De origen belga y afincada en Tenerife desde hace muchos años, indaga y experimenta en el mundo de los tintes naturales y emplea este insecto para teñir sus confecciones realizadas con diferentes tipos de tela o punto.

La cochinilla o grana (Dactylopius coccus) de Canarias pasó de ser en el siglo XIX uno de los principales productos de exportación, por su alto poder tintóreo, que abastecía a países como Francia e Inglaterra para acabar convirtiéndose en la actualidad en un monocultivo en decadencia. Pese a tal declive, este codiciado tinte sigue despertando la curiosidad y el interés de artesanas como Nathalie Leturcq. De origen belga y afincada en Tenerife desde hace 30 años, ha comenzado a indagar y experimentar en el mundo de los tintes naturales y emplea este insecto para teñir sus confecciones realizadas con diferentes tipos de tela o punto. "Su resistencia a la luz y al roce impiden que el color obtenido se deteriore con el paso del tiempo por lo que se convierte en un material espectacular de muchísima calidad", asegura esta experta.

Leturcq siempre ha estado ligada al sector textil en todas sus variantes y especialidades (tricot, crochet, calado, lana...) desde su infancia. Su abuelo tenía una empresa de confección de punto y su madre era costurera por lo que todos los desechos de lana de la fábrica se aprovechaban para realizar multitud de prendas en la que participaban todos los miembros de la familia.

La primera vez que decidió comprar cochinilla y ante el desconocimiento de dónde se podía adquirir en Canarias, la solicitó por internet a Barcelona y "me costó carísima" -asegura-. Luego se dio cuenta de que las pencas o chumberas infectadas con este parásito estaban por todas partes en Tenerife y, desde entonces, ella misma se encarga de recolectarlas para posteriormente extraer y secar los granulos que corresponden a la hembra del insecto. Una vez seco, es necesario rehidratar el producto sólido durante 24 horas y tras un proceso térmico (se hierve el agua) se obtiene el colorante natural ácido carmínico (E-120), una vez colado y eliminados los residuos.

Durante el proceso de obtención del tinte "es muy importante la calidad del agua porque dependiendo del porcentaje de minerales que presente saldrá un color más o menos intenso. Una vez transferido el color se fija de tal manera al tejido que ni siquiera la lejía es capaz de eliminarlo. Nada que ver con los tintes artificiales o anilinas que no son resistentes al sol ni a los lavados", detalla Leturcq.

La cochinilla tiene un ciclo de vida de tres meses. La hembra almacena el tinte en su corteza. El macho es mucho más pequeño y es alado. El parásito permanece donde nace porque la larva se clava en la tunera y se hace adulta alimentándose de su savia hasta que muere. En realidad se trata de un plaga que con el paso del tiempo acaba destruyendo a la planta que lo alimenta. En Tenerife se puede encontrar tanto en la zona Norte como en el Sur pero, durante el invierno, prefiere las áreas más cálidas. Su presencia está en toda Canarias pero es Lanzarote la única isla donde todavía se mantiene como actividad económica con arraigo.

Según Leturcq, la presencia de esta plaga en el mundo tiene diferentes consideraciones. En Australia, por ejemplo, la tunera es una planta invasora y se introdujo la cochinilla para exterminarla, mientras que en países como Israel, la cochinilla está vetada porque la presencia de tunera es característica del paisaje. En otros continentes como América del Sur, tanto la tunera como la cochinilla son fuentes de riqueza. Perú es actualmente el principal productor del mundo. La cochinilla peruana se usa, además de para exportar al resto del mundo, para teñir la mayoría de las prendas artesanales que se fabrican en el país como tapices o indumentaria tradicional.


En 1856, el desarrollo de los tintes sintéticos (derivados del alquitrán de hulla), mucho más baratos que la cochinilla, precipitó la caída de este cultivo en Canarias. Los productores locales difícilmente podían competir en precios porque el proceso, al ser artesanal, era más lento y costoso. La introducción de las anilinas y su uso alimentario llegó envuelta en polémica y a día de hoy sigue suscitando controversia por su seguridad y sus efectos a largo plazo sobre la salud. Algunos se han terminado prohibiendo mientras que a los autorizados se les ha restringido su campo de aplicación. A todo esto, dice esta artesana, la cochinilla, al estar considerado un colorante natural inocuo, se emplea en alimentación, cosmética y farmacología.

La inquieta personalidad de Leturcq le llevó hace tres años a emprender junto a su socia Celia Méndez su propio proyectoJóias Jonaina, una tienda online a través de la cual se pueden adquirir los artículos únicos, hechos a mano y en cantidades limitadas que esta diseñadora realiza en su taller de El Puerto de la Cruz. "El siguiente paso será montar mi propia empresa. Todavía no sé muy bien como lo voy a hacer pero tengo claro que esto es lo que me gusta hacer y es a lo que me quiero dedicar".

Uno de los logros personales de los que se siente más orgullosa es haber podido obtener el carné de artesana otorgado por el Cabildo Insular de Tenerife después de dos intentos. La primera vez que se presentó lo hizo con un trabajo a base de seda pintada pero el jurado de la Institución consideró que "le faltaba técnica y no lo terminaban de ver como una especialidad de artesanía canaria", por lo que no se lo concedieron en esa ocasión. Su persistencia en obtenerlo le llevó a decantarse por otra opción artística y eligió los tintes naturales para presentarse al examen por segunda vez. Y en esta ocasión acertó de pleno porque su trabajo le sirvió para conseguir la deseada certificación.

El uso de la cochinilla como tinte ha despertado en Leturcq una búsqueda constante por experimentar con todo lo que ofrece la Naturaleza: plantas, frutales y especias, muchas de ellas locales, cuyo pigmento verde, propio de la clorofila, actúa como una máscara que camufla el verdadero color de cada especie. Explica que las hojas de la higuera, además de desprender un aroma a jardín de infancia, permite obtener un amarillo alimonado mientras que de la viña el resultado es un mostaza. De condimentos como el azafrán canario se saca un naranja y un beige de la cascara de la cebolla por poner algunos ejemplos. También el vino tiene propiedades para teñir "ya que en su composición tiene todos los componentes para fijarse a una prenda", revela.

Lee, investiga, prueba y se forma en todo tipo de cursos relacionado con su sector. Todo su saber lo demostró, el pasado mes de julio, en la Escuela de Verano de ASAGA Canarias ASAJA, cuando impartió a los niños un taller para enseñarles cómo se podía fabricar el tinte partiendo del secado del insecto y su posterior utilización en el teñido de una prenda. Es el segundo que realiza, el primero lo llevó a cabo en un colegio del municipio de Los Silos. La buena acogida que tuvo le sirvió para ganar confianza y desde entonces esta artesana está dispuesta a seguir impartiendo el taller a otros centros o grupos que lo demanden.


Este artículo fue previamente publicada en el n.º 89 de la revista Asaga.

miércoles, 16 de marzo de 2016

La Vela Latina

 
La vela de los botes ha de guardar la forma latina de triángulo, con una medida por la eslora no superior a la eslora del bote.
La Vela Latina ha sido incoada como “Patrimonio Inmaterial” y está a punto de ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC)por sus valores culturales y patrimoniales, sobre todo en Gran Canaria.
En Gran Canaria la Vela Latina adquiere unas características especiales, debido a la presencia británica y su vinculación a esta actividad, a la intensa dinámica comercial del entorno portuario de ciudad y -en especial- a la figura del cambullóncomo intermediario entre las embarcaciones fondeadas en la bahía y tierra.
Pero son fundamentales la adaptación a las condiciones de los vientos en la bahía, especialmente entre las navegaciones del Refugio y Muelle de Las Palmas, donde las embarcaciones unían los barcos fondeados en el Puerto con el Muelle de Las Palmas -situado en la zona del actual Parque de San Telmo-, imponiendo el sistema de “ceñida” o “contra el viento”, que es la forma en la que se navega en la Vela Latina.
Las principales características de este deporte es que se navega de sur a norte, siempre la misma ruta y con aparejo latino. Las velas son muy grandes en relación con la embarcación y esto obliga a los tripulantes a un esfuerzo continuo. Las regatas suelen ser los fines de semana, entre marzo y octubre, saliendo de la Marfea, en la zona del túnel de La Laja, hasta las inmediaciones del Muelle Deportivo, dentro del Puerto de La Luz y Las Palmas.
Existen tres modalidades de competición:
  • Las pegas, regatas bote contra bote, formando su conjunto el Campeonato Insular.
  • El torneo eliminatorio, donde se eliminan embarcaciones en cada regata, hasta que solo quedan tres en la regata final.
  • Los concursos, regatas donde hay que pasar obligatoriamente entre unas balizas caladas, cerca de la costa. Estos “concursos” puntúan para el cómputo global de final de temporada.

viernes, 30 de octubre de 2015

"Los Finaos" en Canarias...

 


La Fiesta de los finaos o Finados, es una tradición canaria que  se celebra en muchos lugares del archipiélago desde el 31 de octubre al 2 de noviembre. 


Noche de Finaos en Melenara
Con la palabra “finaos” que significa “difunto” se hace referencia a una fiesta popular canaria que se celebraba en la noche previa al Día de Difuntos (del 1 al 2 de noviembre). Aunque hoy en día se hace la víspera de “Todos los Santos” (del 31 de octubre al de noviembre) aprovechando que la jornada no es laborable.
Desgraciadamente esta tradición se esta perdiendo en muchos rincones de las islas debido en gran parte por el auge de la influencia anglosajona en al celebración de Halloween (una costumbre celta, que fue popularizada en EEUU por los irlandeses en la segunda mitad del siglo XIX y que comenzó a celebrarse en forma masiva en 1921, cuando se realizó el primer desfile de Halloween en Minnesota y que con el paso de los años ya se ha extendido al resto del planeta).

La tradición canaria de este día marca que los más jóvenes cogían la talega y visitaban casa por casa todo el pueblo pidiendo “los santos”:
-Tocaban en la puerta y preguntaban ¿hay santos?

-La dueña decía que sí, depositando en la talega almendras, nueces, higos pasados o castañas.

-Cuando los niños llenaban la talega, volvían a casa muy contentos.




Por la tarde se reunían las familias para recordar a sus difuntos:
-La mujer de mayor edad de cada familia recordaba a los muertos, (los finados, los que habían llegado a su fin) contando anécdotas y mientras se compartía una comida con los frutos de temporada.

Para ese día se guardaban o se compraban castañas para asar, almendras, y otras frutas. También se pasaban higos y tunos (higos picos), y a los “higos pasaos” se les introducía una almendra. Estos podían ser elementos de la celebración familiar, o bien lo que se iba a buscar y/o llevar a los finaos. Para la celebración familiar se hacían platos más elaborados como el queso de almendras e higos, el frangollo, “piñones” incluso se podía matar algún animal. La mayor parte de las diferencias en cuanto a quien participa (la familia, los jóvenes, los vecinos) donde se realiza (en las casas propias, de los abuelos, los cercaos) y que se consume, se explican por el carácter familiar de la tradición, la zona o la economía familiar.
El punto culminante era el “Baile de los difuntos” o “Baile de los finaos”, donde se degustaban castañas y piñas asadas, almendras, roscos de anís, chochos y no podía faltar una copita de anís (para los gases de las castañas) y todo eso amenizado por los ranchos de ánimas, grupo de gente tocando por las calles que después hacían un baile con guitarras y timples. Amigos, familiares y vecinos se reunían en la plaza para recordar a los difuntos, una noche peculiar en la que no cabía la tristeza
Esel ambiente familiar traspasaba las puertas de las viviendas y ya en las calles, proseguía la reunión mediante “los ranchos de ánimas”, que rondaban el pueblo o el barrio al son de malagueñas o de algún otro tipo de canto sosegado. Estos grupos de cantadores, recaudaban, mediante sus cantos, pequeñas cantidades de dinero que más tarde ofrecerían al párroco del pueblo para sufragar el entierro de aquellos que carecían de medios. Son conocidos los Ranchos de Ánimas de los Arbejales, Teror o Valsequillo. Con el paso del tiempo, prevalece un cierto carácter lúdico-popular, e incluso se acompaña la noche con la presencia de ventorrillos y bailes de taifa.




La Noche de “Los Finaos


   Con la palabra Finaos, que en realidad es Finados que significa “persona muerta” o “difunto”, se hace referencia en muchos sitios de Canarias, a una fiesta popular que se celebra la víspera del día de todos los santos, el 1 de noviembre, aunque en muchos sitios se celebra la famosa fiesta que ni prefiero nombrar el mismo día, pero sinceramente, prefiero quedarme con la fiesta popular. Por lo que he podido averiguar la tradición de los finados era, inminentemente, familiar. El día de los finados se celebraba el 2 de noviembre. La víspera de ese día, la mujer de mayor edad de cada familia recordaba a los muertos, los finados, los que habían llegado a su fin. «La madre o la abuela contaba anécdotas de los finados de la familia y los hacía presentes con sus palabras. Mientras tanto, se compartía una merienda a base de nueces, castañas y almendras, acompañadas de vino dulce o anís y ron miel.

  Luego se salía a la calle y la celebración superaba pasaba a ser cosa de todos, con cantos que rondaban el pueblo o el barrio, según se tratase, al son de malagueñas. Particularmente, en el pueblo, VEGA DE SAN MATEO, lleva realizándose muchos años, y simplemente consiste en aparecer por la plaza del pueblo, coger un vasito y empezar a beber anís y ron miel, y coger un cono de papel e intentar coger un puñado de castañas tostadas entre cientos de personas que se apelmazan delante de los fogones de leña donde las tuestan. Y también son muy nombradas por la zona de Agüimes, Ingenio, Santa Lucia y por muchos barrios de la parte sur de la Isla.
Los Finaos representa la celebración de estas fechas para muchos Canarios. Consiste en una práctica donde se familiares, amigos y vecinos a modo de convivencia en una noche muy peculiar. Se hablaba, se debatía y se comían los frutos de la época: castañas, nueces, manzanas del país y demás, acompañado todo con anís y ron miel, por el fresquillo que ya daban las temperaturas de la estación otoñal. Con el paso del tiempo, ha empezado a tener un cierto carácter lúdico-popular, ya que participa todo el pueblo e incluso se acompaña la noche con parrandas que ponen el toque musical y divertido a la noche.

En algunos pueblos y barrios hoy día se esta celebrando estas fiestas. La cuestión es que más de 400 kilos de castañas se asaron esa noche en el Parque Municipal de Santa Brígida para celebrar la fiesta. Bizcochos, nueces, manzanas, anís y vino de la zona fueron, entre otras cosas los que hicieron disfrutar a muchísima gente que abarroto las calles.
Vegeta se ha convertido en el último reducto de la capital donde se celebra esta fiesta. La plaza de Santo Domingo Mendizábal se llenó de malagueñas. Se tupieron a castañas, dulces típicos, vinito y ron miel… de esta manera escaparon de las calabazas, los trajes de brujas, las telarañas y todo lo que lleva la fiesta anglosajona.


La cultura de la muerte en Canarias

Nino jiménez
En los pueblos, la muerte de una persona no pasaba desapercibida para nadie en aquel pequeño pueblo marcado por las faenas agrícolas y el cambio de las estaciones. Ningún vecino podía ser ajeno a ella y, de un modo u otro, era inexorable su activa participación en el hecho. La casa del muerto se convertía en el centro de la actividad social, cuyos habitantes encontraban pocas oportunidades de encontrarse y reunirse, aparte de las que, eventualmente, les proporcionaba la misa o las escasas fiestas. Por el ambiente creado, parecía que el pueblo había perdido el aliento al mismo tiempo que el extinto.

Tenemos muchos ejemplos de la celebración del Día de los finados en las islas:

A.V. Meclasa  de Melenara con grupo Ábora
Por ejemplo en muchos municipios de Gran Canaria como Valsequillo o San Bartolomé de Tirajana también en centros educativos como el IES Mesa y López, que un año más preparó una actividad de exposición para este día de los finados, en el que se prepara una tumba que representa el fallecimiento de algo relacionado con cada asignatura. A pesar del mal tiempo, Mendel, Goya, Marilyn, Sarkozy, la crisis económica o la propia asignatura de Tecnología que desparece en la próxima ley educativa han tenido hoy sus propias tumbas en nuestro jardín.

También en varios lugares de Tenerife o en la isla de Lanzarote. Allí, la Orden del Cachorro Canario en Lanzarote organiza por primera vez la celebración del Día de Los Finaos. A tal fin, se ha organizado la rememoración del Día de Los Finaos, que tendrá lugar el viernes, día 2 de noviembre, a las 21.00 horas, en la sede de la Orden del Cachorro Canario en Lanzarote, Edificio Buganvilla, 2ª planta (antiguos Multicines Odeón), en la C/ José Antonio, en Arrecife.




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